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Cuando el CUERPO habla

Actualizado: 21 ene

Te despiertas y sientes un dolor extraño en el cuello. Te dices: “Seguro es la almohada” y te tomas un café para olvidarlo, pero el dolor no se va… solo cambia de lugar. A veces empeora y otras ya no sabes si duele o si, simplemente, aprendiste a vivir con él.


Nos han enseñado a ser productivos, a rendir, a no parar… al famoso “chingarle” —como mexicanos—, a ignorar las señales que el cuerpo envía a través de la enfermedad para decirnos algo, para recordarnos algo.

Si no duele, no sirve.

“Qué fastidio es siempre tener algo. Todo me pasa.”La abuela que siempre está preocupada por sus nietos, hijos y el primo segundo que nadie más conoce. Todo el día habla de las cosas terribles que le pasan a la familia y, de repente, al levantarse por las mañanas, se da cuenta de que todo le duele: la cabeza, el cuello, la espalda, los dientes, el estómago… todo le pasa.


“Mejor ayúdame tú, que puedes por ser joven.”De verdad cree que todo eso es solo por la vida y la vejez. Y sí, la vejez puede provocar deterioro, pero la realidad es que incluso eso es una forma en la que el cuerpo habla: es la voz del alma que grita pidiendo atención.


¿En qué momento olvidamos que nuestro cuerpo es el primer templo que debemos cuidar y escuchar?

Sentir mariposas en el estómago es una forma de saber que nos gusta alguien o que estamos enamorados. Cada dolor, cada granito, cada lesión es una palabra.

Detente un momento y mira la realidad: vivimos creyendo que la única forma de mirar es hacia afuera… ¿pero qué pasa adentro?


  • ¿Cómo me sentí cuando me regañaron injustamente?

  • ¿Cuál fue la postura de mi cuerpo?

  • ¿Qué sintió mi corazón, mis pulmones, mis intestinos?

  • ¿Cómo digirió mi estómago esa injusticia?


Cuando no escuchamos...

Han sido tantas cosas que no miramos, que llega un punto en el que el cuerpo deja de cooperar. Yo le llamo “ponerse en huelga”.

Y así aparece el grito del alma:

grito del alma
  • ansiedad

  • insomnio

  • indigestión

  • cansancio eterno

  • dolor de cabeza

  • niebla mental.


Todo esto como consecuencia de la incoherencia entre corazón y mente. Hago cosas que no me gustan porque así aprendí a sobrevivir. Cuando acudimos al doctor, pensamos en la enfermedad como el problema y en los síntomas como una incomodidad que no nos permite vivir tranquilos. Pero no son enemigos: son alarmas amorosas del cuerpo para recordarnos que algo necesita atención.


No se trata solo de buscar afuera con remedios mágicos u operaciones —aunque hay casos en los que son necesarios—. Muchas veces ni siquiera acudimos al médico: nos automedicamos, provocando más problemas de los que ya teníamos.


La verdadera solución comienza al mirar hacia dentro, al detenernos y escuchar qué se esconde en ese síntoma… en esa enfermedad.Escucha tu tristeza.Cuida tu enojo.No aceptes por miedo a no ser amado.Los límites son sanos.Hablar es necesario.

No tengas miedo de sentir.

El ayurveda y las 3 causas de la enfermedad


Para el ayurveda (medicina ancestral de la India; Ayurveda significa "conocimiento de vida"), la enfermedad no es casualidad. Tiene tres raíces muy claras… y todas están bajo tu control.


  1. Asatmendriyārtha-samyoga — mal uso de los sentidos.

  2. Prajñāparādhā — blasfemia intelectual.

  3. Parināma / Kāla — cambios o movimiento natural.


El mal uso de los sentidos

¿Cuál es la relación con mis sentidos?, ¿cómo me alimento? Y ojo: alimentarse no es solo comer. Todo lo que entra por nuestros cinco sentidos es alimento: lo que escuchamos, lo que vemos, lo que olemos, lo que tocamos… y sí, también lo que comemos.

El famoso “eres lo que comes” no se refiere solo a la comida del plato. También a la música, películas, libros, redes sociales, programas y todo lo que recibimos.

Lo que entra a mi cuerpo por los sentidos afecta nuestra vibración física, emocional, mental y espiritual… y tendrá un efecto directo en nuestras decisiones. Somos esponjas.


“Lo mismo sucede si desayunas un jugo fresco y música suave… o si lo haces con noticias de violencia y discusiones familiares.”

Dos desayunos con la misma comida física pueden tener efectos muy diferentes dependiendo de lo que escuches o veas mientras comes.

Si hoy tuvieras que escribir un menú de lo que consumiste por tus sentidos… ¿te nutriría o te intoxicaría?


Blasfemia intelectual

Su nombre técnico es error intelectual, pero me gusta esta forma porque transmite algo más profundo: actuar en contra de tu propia sabiduría.

Es hacer cosas dañinas… sabiendo que son dañinas.

  • “Ya sé que no me hace bien… pero solo por hoy.” - Un por "hoy" que se escucha diario.

  • “¡Le escribí a mi ex!” - Ja, ja… ¿otra vez?

Nos engañamos a nosotros mismos: dormir dos horas menos para terminar un trabajo, postergar una cita médica, dejar para “mañana” esa conversación pendiente.

Cada vez que eliges lo que te daña, es como cerrar la puerta en la cara a tu propio bienestar.

Cambios/movimiento natural

Si no adaptamos nuestros hábitos al entorno temporal y al tiempo, el sistema se desajusta. Parināma nos pide flexibilidad: el cuerpo necesita que respondamos al tiempo.

“La estación cambia; tu cuidado también debe hacerlo.”

Cada vez se habla más sobre la energía femenina, la ciclicidad, sobre todo en relación con el periodo menstrual y la conexión lunar. Pero es muy buena idea que todos conozcamos sobre el tema porque el TODO es cíclico. La vida es cíclica.

La Tierra es energía mayormente femenina, en constante movimiento. Igual que las estaciones, nuestro ritmo y alimentación no pueden ser iguales en junio y en diciembre. En invierno quizá tu cuerpo pida comidas calientes y descanso; en verano, probablemente prefiera comida ligera y movimiento temprano.

Imita a la naturaleza: el río no se pelea con la curva… fluye con ella. Así deberíamos vivir.

Los mensajes del dolor en el cuerpo

Una razón que pocas veces se menciona y que, sin embargo, es profundamente determinante, nace de una pregunta simple: ¿Estoy viviendo mi propósito?


alma grita

Cuando el alma grita, casi siempre es porque no estamos siguiendo nuestro verdadero anhelo. Nos desconectamos de nuestro camino. Hacemos cosas para complacer a otros, no para nutrirnos a nosotros mismos. O nos mantenemos en lugares y situaciones porque no nos creemos capaces —o merecedores— de algo distinto.

Es como caminar con los zapatos de otra persona: avanzo, pero cada paso duele.


A veces el cuerpo señala algo tan simple como un alimento (que podría ser la serie favorita) que no digerimos bien o una emoción que nos guardamos por miedo a ser juzgados o a no ser amados.

Y otras veces son cargas más profundas: memorias que no son nuestras, sino de nuestros ancestros, esperando ser vistas y liberadas.


Es lo que es


Por eso escuchar no es solo una herramienta para conocer la raíz del desequilibrio, es una forma de recordarnos: quiénes somos, qué somos, cómo somos.

No se trata de aprender mil técnicas. Se trata de conocernos y de no resistirnos a lo que somos.

Pregúntate en este momento:

  • ¿Quién soy?

  • ¿Qué me hace feliz?

  • ¿Cómo es mi cuerpo?

  • ¿Cuál es el propósito de cada decisión que tomo?

  • ¿A dónde me dirijo?

  • ¿Cuáles son mis hábitos?

  • ¿Cómo construyo mi día?


Escuchar tu respiración al despertar, beber agua tibia con limón en ayunas, apagar el teléfono antes de dormir… no es un remedio rápido. Es un pacto diario contigo mismo. Es un acto de amor propio y autocuidado.

Cada una de estas prácticas conscientes nos permite mantenernos conectados con nosotros mismos. De vivir en coherencia con lo que somos.


A esto se refiere el Ayurveda cuando habla de conocer tu energía y tu alma. Saber cuáles son tus tendencias, traumas, desequilibrios para encontrarte de nuevo. La conexión, la atención y la presencia en cada decisión que tomas —desde lo físico hasta lo espiritual— van formando tu vida.


Si deseas saber más, comenzar a practicar Ayurveda o conocer tu constitución, escríbenos. Podemos sentarnos y descubrir juntos el lenguaje único de tu cuerpo.


¡Gracias por leerme!

Con cariño,

Sara.

1 comentario


Me encanto esta publicació, me hace pensar mucho en tido lo que hasta ahora he hecho mal. Agradezco muchísimo toda esta información


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